
Fue esculpida por un artista alemán, que pretendía mostrar la crisis religiosa que estaba atravesando. El Vaticano no ha tardado en condenar la escultura, que ha causado la polémica en Italia. Si es que no hay decencia..... Lo raro es que no se haya apedreado hasta la muerte al pobre escultor alemán cuyo único problema era el estar atravesando una crisis de fe. Caballeros, el siglo XXI nos requiere que acontecimientos como éste dejen de ser noticia, pero la religión, una vez más, opta por atacar antes de conocer las circunstancias de la obra, así que sin más dilación os pido:
¡UN APLAUSO PARA LA IGLESIA CATÓLICA!
Fuente: www.elpais.com

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